PEDROGRANADOSGIL

La Felicidad.

Es difícil hoy en día, tal y como están las cosas opinar sobre un concepto tan amplio y subjetivo como es el de felicidad, y es ahora quizás más que nunca cuando más ganas tengo de plantearme y reflexionar sobre el tema. De lo primero que me acuerdo es de un anuncio publicitario de una marca de bebidas que está explotando muy bien a su manera el significado y así el mundo entero asocie el producto con el bienestar, el compromiso con los demás y llevar una vida feliz, es de una frase que dicen al final; “Vive de manera, que cuando nazcas, tú llores y los demás sonrían y que cuando mueras, sean los demás los que lloran y seas tú el que sonríe”, me asusta pensar en la muerte aunque cada vez que repito esta frase, a día de hoy puedo decir hacer (sonreír) todos vamos a morir y muchas veces actuamos como si fuésemos a estar aquí para siempre. He preguntado a muchas, muchas personas que es para ellos la felicidad y es curioso pero ninguna respuesta incluía al dinero como una necesidad para serlo y en mi opinión creo que el dinero es una pieza clave para tener las necesidades básicas cubiertas como techo, comida, estudiar, conseguir un trabajo o formar una familia aquel que lo incluya en sus propósitos. Si le preguntáramos a una persona que acaba de ser desahuciada que es la felicidad para él, probablemente nos mande muy lejos, por no decir a la “mierda” como una respuesta muy lógica, aunque el otro día escuché una conversación en el bar, (el bar fué mi universidad de origen y continuo aprendiendo mucho sobre la vida, a mí me ha enseñado más que muchos libros, no sólo es un sitio para ir a beber) un hombre decía a otro;

_Tengo un gran problema.

_ ¿Se arregla con dinero? Le preguntó el otro señor

_Pues sí. Contestó

_Entonces no es un verdadero problema, los verdaderos problemas no se solucionan con dinero.

Fue una conversación corta, pero es increíble la de cosas que me han hecho plantear y una de ellas es esta opinión. Para indagar sobre el tema en un intento de hacer una opinión lo más horizontal posible, decidí preguntarle ¿Que es para ti la felicidad? A los que más cerca tengo, o sea, a mi familia. Al primero a mi hijo mayor, 16 años a lo que respondió;” Para mi es estar bien con lo que haces y con lo que tienes, sentirte bien contigo mismo y con los que te rodean”. El siguiente le tocó a mi hijo segundo, 11 años y me dijo; “Tener una familia sin problemas y no pensar mal de nadie, estar sano, que los demás estén felices y sobre todo por la noche cuando me voy a acostar sin haberme enfadado en todo el día, puedo tener una botella de agua en la mesita por si me despierto con sed”. Después me fui a por la niña, la más pequeña, 6 años que parece ser que es la que más claro lo tiene ya que su respuesta fue la más rápida, me dijo; “que sea siempre navidad, que me hagan regalos, jugar, ir a la playa y a la piscina del cole, también ir a los cumpleaños de mis amigas”. Ya por último a mi mujer y madre de los niños, 40 años, me acerco y le pregunto; ¿Cariño, que es para ti la felicidad? A lo que responde; “Todavía no lo sé”. Su respuesta me hace pensar, ahora entiendo mejor algunas cosas, eso no significa que no sea feliz, puesto que lo es, hay pruebas que lo demuestran, sino que ni siquiera se lo ha planteado, no ha tenido la necesidad de buscar más allá de lo que hace, lo que piensa, lo que siente, así de simple. Es curioso lo fácil que es para un niño explicar lo que es la felicidad y las dificultades que encontramos a veces los adultos para encontrarla.

La felicidad es pasártelo bien

Para eso me gustaría contaros una historia, que es la de un niño de Sant Climent que tuvo que huir de su casa junto a su familia a los nueve años dejando atrás una infancia de total felicidad a pesar del miedo y la violencia que vivió promovida por un miembro de su familia tan importante para él como lo era su padre, un niño que temía y que quería a su padre, tremenda confusión para cualquiera, y aquel niño se dedicó a soñar con cosas que quería conseguir, diferentes trabajos, formar una familia, tener hijos, estudiar y formarse, no depender de jefes, montar pequeñas empresas, superar una enfermedad de las llamadas “raras”, practicar deporte a pesar de contar con limitaciones físicas, todo un montón de retos personales a los cuales según él no ha querido renunciar nunca. Tengo la suerte de conocerle hoy, cuenta con cuarenta y pico años y todavía me recuerda que llegó aquí sin nada, ni siquiera un techo y de vez en cuando me hace la “mágica” pregunta; ¿Qué necesitas tú para ser feliz? Es una pregunta que me hace plantear muchas cosas, entonces pienso en lo que tengo y en lo que no tengo y me doy cuenta de que con lo que sí tengo se puede ser feliz, me doy cuenta que el verbo HACER es el que me hace sentir satisfecho, mantenerme activo, planear nuevas ideas muchas veces arriesgando, sin ser temeroso claro, en definitiva, si tengo algo que hacer que me mantenga vivo, tengo muchos más momentos en los que siento ese estado de ánimo al que llamamos felicidad. Él me cuenta que la felicidad es vivir, con todo lo que sucede, aceptando de forma incondicional a la vida, a sí mismo y a los demás como seres humanos limitados y falibles que somos y hoy día soy testigo de que aquel niño de Sant Climent es feliz, ha conseguido muchas metas de las que deseaba y el hecho de carecer de otras que se había propuesto no le ha condicionado el hecho de serlo, según él, las ha vivido y están bien. Para mi querido amigo la felicidad es LA SUPERACIÓN DE UN RETO, el reto que cada cual se proponga, evidentemente, unas metas objetivamente alcanzables.

"Para mí la felicidad es cuando llego a casa por la noche, termino con mi trabajo, les doy un beso de buenas noches a mis tres hijos, los miro y los veo, me he ocupado de las cosas que realmente eran importantes y no me he preocupado por las que no lo son. Para mí la felicidad es cuando llego a casa por la noche, he tenido un mal día, no les doy el beso de buenas noches a mis hijos, los miro y no los puedo ver, se me han pasado cosas importantes y he cometido errores. Para mí la felicidad es cuando llego a casa por la noche…"


EVALÚATE TÚ MISMO



Bueno, he llegado al final sobre mis pensamientos y opiniones sobre la felicidad, me he dado cuenta que el tema, además de apasionante puede llegar a ser interminable, así que hoy os ofrezco una herramienta para que cada uno de vosotros os hagáis una idea de hasta qué punto sois felices o no, y digo una idea, puesto que no es bueno fiarse al cien por cien, ya que va a depender del estado de ánimo que tengas en el momento de hacer el ejercicio, primero de todo obsérvate y piensa en cómo te sientes y a partir de ahí intenta ser lo más objetivo que puedas, si en ese momento acabas de recibir el impuesto del IBI, sinceramente déjalo para otro momento ya que no será el más adecuado. Es un cuestionario muy rápido y sencillo al que llamamos IEF, (Índice de Evaluación de Felicidad) extraido del libro Libertad Emocional de Ferran Salmurri. Primero escribe en un papel las cinco áreas vitales más importantes de una persona y las puntúas de 0 a 10, yo haré uno a modo de ejemplo. Para ser objetivo ayuda mucho coger una foto tuya y pensar que le vas a poner la nota a esa persona que conoces muy bien.


AREA FAMILIAR; Como persona integrante de una familia. Ej. (7)

AREA PROFESIONAL; Como individuo productivo en su desarrollo académico-laboral. Ej. (8)

AREA SOCIAL; Como ser social-interactivo con sensaciones de pertenencia. Ej. (5)

AREA PERSONAL; Como individuo físico. Ej. (6)

AREA PSICO-EMOCIONAL; Como individuo con su propio sistema de valores, creencias, actitudes y emociones. Ej. (5)



A continuación sumamos todas las puntuaciones; 7+8+5+6+5= 31

Tenemos un total de 31 puntos el que dividimos entre las 5 áreas vitales y nos da un resultado de un 6,2, ésta sería la nota final del índice de felicidad. No obstante es orientativo pero sobretodo nos da información del área que podemos estar descuidando y así hacernos cargo, recordar también la importancia del momento y el estado de ánimo en el que se hace.

Y termino con un par de frases sobre la felicidad, una de Carl Jung;


La palabra felicidad perdería su significado si no fuese equilibrada por la tristeza.


Y otra de Mark Twain,


Dentro de veinte años probablemente estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta las amarras. Navega lejos del puerto. Atrapa los vientos favorables en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.



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