PEDROGRANADOSGIL

Ser subordinado hoy en día

Hoy me gustaría expresar mi más sincera admiración por todas aquellas personas que optan por tener un trabajo sin más pretensiones, personas quizás poco ambiciosas que eligen eso, pues no ascender, no emprender, no liderar, que prefieren encajar ordenes, directrices y cumplirlas de manera responsable. Suelen ser personas sencillas, simples, trabajadoras, con una facilidad innata para relativizar las dificultades o dicho de otra manera personas que saben des-complicarse, disfrutan con las tareas que les ordenan y son conscientes de la importancia que tienen, sino hubiesen personas que colocan los productos en las estantería de un supermercado no podríamos llenar el carro. ¿Acaso eso no es importante? Hoy en día es difícil pararse y pensar en la valía incuestionable de estas tareas, somos bombardeados desde diferentes fuentes sociales sobre liderazgo, emprendedor, afán de superación, promociones para éxito, la exigencia de ser alguien o algo como si eso significara la realización personal, pienso que es una cuestión de elección y, sinceramente, ¿quiénes son los demás para decirte a ti cual es la forma de realizarte profesionalmente? Conozco a muchas personas que han elegido ser subordinados y una gran mayoría son felices de manera envidiable y sin embargo muchas veces les ponemos la etiqueta de “conformistas” incluso utilizando frases tan destructivas como “jamás llegarás a ser nada”, de ahí nuestra exigencia como padres, que nuestros hijos deben de tener éxito en la vida, si, luego lo adornamos con “yo lo único que quiero es que mi hijo sea feliz”, cada día me creo menos estas palabras y frases que utilizamos, ni tan siquiera cuando lo hago yo. Son mensajes de padres y profesores como “acabarás en un Mc Donalds o en un Mercadona”, ¿y qué? Terrible forma de desvalorar la elección de un trabajo digno y la forma perfecta de conseguir que no sea feliz.

Recuerdo que en nuestra clase, cuando estaba en 8º de EGB, la tutora de aquel curso nos preguntó que queríamos ser de mayores, hubo respuestas de todo tipo tales como profesor, abogado, policía, médico, cuando llegó mi turno contesté; ¡camarero! me gustaría ser camarero, toda la clase se me quedó mirando y a la “señu”se le quedó cara de pokémon, su pregunta fué, ¿y no te gustaría ser algo mejor? esto ha sido una de las razones por las cuales no me creo cuando los adultos les decimos a los niños ¡tu elige lo que a ti guste¡ No sé qué habrá sido de las profesiones de mis compañeros de clase aunque de la mayoría me consta que no han sido lo que aquel día decidieron, me he dedicado a ese oficio durante más de 30 años y decidí formarme y dedicarme a otra cosa cuando a mi me dio la gana. Ser un subordinado hoy está mal visto y cuando me pongo en el lugar de los jóvenes pienso en lo difícil que lo tienen y en cuanto podemos aprender de ellos si los dejásemos tranquilos y en paz.

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