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Con una mirada interna desde lo emocional podemos autodefinirnos como Equipo de Alto Desempeño, contando como filosofía empresarial el Bienestar Personal; en cada uno de nuestros integrantes, tanto internos como externos. Es de evidenciar la autonomía y Liderazgo emocional, en la toma de decisiones en cada uno de sus roles y/o funciones pertinentes; como en el abordaje en conjunto. Cultivando el optimismo en el día a día y en el desarrollo de personas colaborativas, comprometidas, respetuosas y efectivas. Desde el punto de vista como organización y empresa, sensibilizar, formar e implantar el modelo de la educación emocional como entrenamiento y proceso continuo de una práctica efectiva para la prevención de enfermedades y/o patologías que derivan de una mala gestión de nuestras emociones. Nutridos de fuentes de la “humanisciencia” es decir con la base científica de la que disponemos y con la atención centrada en la persona como ser individual. Sentir, pensar y actuar desde una educación transversal y ética para el bienestar de uno mismo , de los demás y de nuestro planeta que es la única casa que tenemos.

En cuanto a lo anterior, se intenta mostrar el interés al incorporar estos conceptos en el área empresarial, educativa y familia, que pese en los últimos años ha adquirido mayor relevancia en diferentes contextos, donde se desenvuelve la sociedad, sigue existiendo la necesidad de seguir formando a personas que promuevan una integración global de las emociones e incida en el oyente. En este sentido, permitir que la persona logre expresar libremente sus emociones a fin de contribuir a un mejor desarrollo integral de ellas y ellos, dado que “la dimensión afectiva está presente en todos los órdenes de la vida individual y social al mismo tiempo que conforma una de las estructuras básicas de la naturaleza humana” (Núñez Cubero & Romero Pérez, 2009, p.93). Por otra parte, en cuanto al ámbito organizacional, se ha incrementado esta necesidad que los profesionales incorporen habilidades emocionales para desarrollar su labor profesional, sin embargo ocurre que los profesionales que se incorporan, desconocen estos recursos, siendo necesario un agente externo que fomente y entregue estrategias para fortalecer, potenciar la inteligencia emocional, mejorar el entorno de los trabajadores, permitiendo que todos logren una adaptabilidad frente a las situaciones cambiantes e inciertas, desarrollar la empatía necesaria en todos los ámbitos de la vida. En definitiva y citando a Daniel Goleman: “la forma de interactuar con el mundo tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía y la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”. Los trabajadores y trabajadoras que logran adquirir una inteligencia emocional dominan el autocontrol, están motivados y son capaces de motivar, logran 13 una gran capacidad de persuasión y de trabajo en equipo, siendo necesaria la formación continua de la empresa. Respecto al curso, creemos que ha sido una tremenda instancia de formación desde distintas miradas profesionales y en el que se ha visto una institución en su forma muy coherente con su fondo.

La educación emocional, nos invita a ser nosotros nuestros primeros maestros, porque requerimos aprender a escucharnos para poder escuchar a otros. La habilidad de la escucha nos presenta un tremendo desafío en cada uno de nuestros encuentros en los diversos ámbitos de nuestra vida y a la vez nos entrega una gran herramienta que enriquece nuestros vínculos. Cada persona que nos cruzamos es un ser muy valioso que nos enseña si logramos abrirnos con curiosidad a lo que nos puede mostrar.