Conflictos familiares

“Lo único constante en la adolescencia es: el cambio”
J.M. Tanner
A menudo, en los últimos años, he escuchado a padres decir que se sienten impotentes ante ciertos comportamientos de sus hijos, que les resulta muy difícil acercarse a ellos, hacerse entender y que cualquier conversación que se inicia en el hogar por el tema más insignificante, acostumbra a terminar en una discusión, algún portazo y/o con la frase mágica del “no me rayes”.
¿Les suena de algo, esto que les he dicho? Los hij@s de los que hablo, suelen ser adolescentes o jóvenes y los padres, adultos rondando la cuarentena, que se sienten frustrados y perdidos. Todos ellos, hijos y padres, son personas “normales”, no especialmente problemáticas, en principio; que ni siquiera recuerdan cuándo empezaron a distanciarse y a no saber o no poder, comunicarse de una manera razonable.
Si hay algo que a menudo olvidamos cuando conocemos alguna situación como ésta, es que ambas partes, padres e hijos, están sufriendo y la incomunicación en la que están sumergidos, les aleja cada día más y por extensión, les hace sufrir más; por que a pesar de toda ésta confusión, hostilidad e incomprensión, los padres aman a sus hijos y desean hacer lo mejor para sacarlos adelante y, por su parte, los hijos necesitan y quieren a sus padres, aunque a ciertas edades les cueste admitirlo.

Adicciones

​El tratamiento de adicciones es uno de los campos de la psicología, que más ha evolucionado en nuestro siglo, amparado por la presencia real en la cultura. No obstante aún es considerado, un área de abordaje terapéutico largo y complejo tanto para el cliente, como para la familia y para el profesional.
Desde Aulespai, proponemos un estilo de trabajo directo, honesto y constructivo. Afortunadamente, es posible y efectivo trabajar en y desde el entorno del cliente, así se refuerza el vínculo tan necesario con la familia y la red social, hecho que acompaña a la firme convicción personal de que la persona adicta ES mucho más que un adict@, también puede ser un persona eficaz en su ámbito profesional y comunitario, por tanto señalarlo, culparlo y excluirlo, no es una buena medida “a priori”, si lo que pretendemos es que esa persona siga funcionando con cierta normalidad y pueda aumentar sus recursos personales más inmediatos; aquellos que se estancaron cuando desarrolló la conducta adictiva.
Con la intervención, lógicamente, se le ayuda y orienta para que esas áreas de eficiencia se mantengan, pero sin la conducta adictiva. Y también que desarrolle otras facetas en la medida de lo posible, que le servirán como nuevas herramientas de cambio positivo, mantenimiento de la salud y por extensión, de bienestar psicológico y físico.
Una cuestión importante: existen adicciones a sustancias tóxicas (alcohol, cocaína, cannabis, heroína, etc…) y otras, de reciente aparición en las que no hay sustancia tóxica, pero si conducta adictiva-compulsiva, por ejemplo: a ir de compras, uso de videojuegos, Internet, juego, sexo, etc…No obstante, se tratan de manera similar, ya que el proceso de dependencia y adicción es el mismo, lo único que suele manifestarse de manera diferente, es el deterioro físico y cognitivo, cuando existe una sustancia tóxica.
En Aulespai, partimos de la premisa de conciencia de enfermedad y abordamos la adicción desde diversos “frentes de acción”, para tratar de re-ordenar y re-estructurar todas las parcelas personales, que se fueron quedando bloqueadas o con un funcionamiento precario, cuando la persona desarrolló su conducta adictiva. Así pues:
• se realiza una revisión médica, para el caso que sea recomendable una medicación, así como para supervisar el estado de salud física del cliente.
• se hace terapia psicológica, con la finalidad de tratar de resolver aquellos conflictos que le llevaron a la adicción, se le acompaña y se le ofrecen herramientas de protección, para que la propia persona sea el motor de su cambio a mejor.
• se trabaja con la familia y entorno más inmediato, para, por un lado, reforzar positivamente la red social que mantenga a la persona lejos de la conducta adictiva, y por otro lado, resolver los conflictos familiares que se originaron con la presencia de la conducta adictiva.
• se le proponen actividades de formación que enriquezcan y mantengan las habilidades sociales re-aprendidas o adquiridas, después del tratamiento.
De esta manera, creemos que una persona puede recuperarse de su adicción, si: hay una comunicación clara, una motivación para el cambio y mucho trabajo en común, tanto del terapeuta, como de la familia, como por supuesto y fundamentalmente, del cliente.

Terapía de Pareja

 Las relaciones de pareja son cosa de dos.
Esto que resulta tan obvio, no lo es tanto cuando a menudo, en un contexto de terapia, observo que en realidad, entre ese par de personas que algún día se enamoró y que aún se ama; se han entremezclado un montón de personas, sinsabores, malos entendidos y a menudo, cosas no dichas que salen a relucir más tarde.
“Qué bonito era todo cuando empezamos”- acostumbran a decir- y de repente “no sé cómo hemos llegado a esto”. Ese “esto” suele ser un cúmulo de emociones negativas y frustraciones, que han contagiado el poco o mucho amor que había entre éstas dos personas y los ha convertido en dos desconocidos, que comparten una vivienda, tal vez, unos hijos y ciertas responsabilidades familiares. Pero, ¿dónde quedó el amor? ¿el respeto?...¿Merece la pena continuar juntos?
Como psicóloga, no puedo, ni debo contestar a esas preguntas, porque la respuesta sólo la poseen esas dos personas que un día, decidieron libremente unir sus vidas e iniciar un proyecto común. Mi tarea consiste en ayudar a que ellos se re-encuentren a través de canales de comunicación efectivos, y puedan re-conocerse en el otro, como el día en que se cruzaron por primera vez. Es un proceso complejo, muchas veces, muy duro, pero si hay amor, todo se puede salvar, se lo aseguro.
Si hay algo que todos deseamos en la vida, es amar y ser amados, pero eso implica hacerlo de una manera generosa y responsable. La responsabilidad pasa por entregarse a otra manera más positiva y constructiva de hacer las cosas; y la generosidad, nos invita a saber mirar con los ojos del amor y del respeto, en la vida de la persona que un día elegimos como compañer@.
En Aulespai, les proponemos un espacio neutral, de comprensión, sin juicios, abierto al diálogo, donde con cierta ayuda terapéutica, podamos conseguir restablecer los lazos afectivos que para Vd. sean importantes.
No dude en acudir a nosotros y realizar las consultas que considere oportunas. Trabajamos con Vd. y para Vd.